Racimos de uva madura en viñedo antiguo al atardecer

Cepas olvidadas: los vinos argentinos que rescatan variedades perdidas

April 20, 2026

Mientras el mundo del vino argentino se concentra en Malbec y Cabernet Sauvignon, un grupo de enólogos jóvenes está haciendo algo inesperado: rescatar las cepas que el mercado descartó. Criolla Chica, Cereza, Pedro Giménez y Moscatel Rosado — variedades que estaban destinadas al granel — ahora aparecen en botellas de autor que sorprenden a los críticos.

Las cepas que nadie quería

Durante décadas, las variedades criollas fueron sinónimo de vino barato de damajuana. Las bodegas las arrancaban para plantar Malbec, que se vendía más caro. Pero en los últimos años, una nueva generación de enólogos descubrió que esas uvas, bien trabajadas, producen vinos excepcionales.

La Criolla Chica — la primera uva plantada en Argentina hace más de 400 años — da vinos rosados con una frescura y un carácter que ninguna cepa importada puede replicar. Son vinos que saben a Argentina en el sentido más literal.

Quiénes están detrás

Bodegas como Cara Sur (San Juan), Matías Michelini (Valle de Uco) y Altos Las Hormigas lideran el movimiento. Trabajan con viñedos viejos — algunos de más de 80 años — que sobrevivieron porque nadie se molestó en arrancarlos.

La paradoja: lo que los salvó fue el abandono. Esos viñedos olvidados hoy son oro enológico.

El mercado internacional responde

Barrica de vino en bodega antigua con luz cálida

Las cepas criollas: 400 años de historia en cada copa.

Los vinos de cepas criollas ya aparecen en las cartas de restaurantes de New York, Londres y Tokio. Los sommelier internacionales los buscan justamente porque son diferentes: en un mundo saturado de Malbec, un Criolla Chica bien hecho es una novedad que genera conversación.

Los precios también ayudan: mientras un Malbec premium puede superar los USD 50, un Criolla de autor ronda los USD 15-25 — accesible para el consumidor curioso.

El valor de lo propio

El movimiento de cepas olvidadas tiene un significado que va más allá del vino. Es una declaración: lo argentino tiene valor por ser argentino, no por imitar a Francia o Italia. Las mejores bodegas de 2026 no buscan hacer el mejor Malbec del mundo — buscan hacer vinos que solo Argentina pueda hacer.

Y para eso, las cepas que estaban por desaparecer resultan ser la herramienta perfecta.

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