Cosecha 2026: lo que el clima le regaló (y le quitó) al vino argentino este año
Un año de contrastes
La cosecha 2026 del vino argentino se define con una palabra: contrastes. Mientras Mendoza celebra una de sus mejores añadas de la última década, las regiones del norte enfrentaron granizo tardío y los valles patagónicos se consolidaron como la nueva frontera de calidad.
Mendoza: Malbec de antología
Un invierno frío, primavera seca y verano con amplitud térmica ideal le regalaron a Mendoza uvas de concentración excepcional. Los Malbec de Valle de Uco, especialmente de Gualtallary y Altamira, prometen vinos con una estructura que no se veía desde 2017.
Los enólogos hablan de taninos sedosos, acidez natural bien preservada y perfiles aromáticos complejos con notas de violeta, grafito y fruta negra madura sin sobremaduración.
Salta: la cicatriz del granizo
En febrero, una tormenta de granizo impactó los viñedos de Cafayate y San Carlos. Las pérdidas estimadas alcanzan el 30% de la producción en las fincas más afectadas. Los Torrontés de parcelas protegidas por mallas antigranizo se salvaron, pero la producción total de la provincia será la más baja en 5 años.
Patagonia: la nueva estrella
Neuquén y Río Negro siguen sorprendiendo. Los Pinot Noir patagónicos de la cosecha 2025 ya ganaron medallas de oro en concursos internacionales. La cosecha 2026 apunta a superar esa marca, con uvas de madurez lenta, frescura atlántica y una elegancia que el mercado internacional demanda cada vez más.
Mendoza: año excepcional para Malbec, Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon
Salta: producción reducida, calidad variable. Torrontés de parcelas protegidas: excelente
Patagonia: Pinot Noir y Chardonnay en ascenso constante
San Juan: cosecha abundante, ideal para vinos de entrada y espumantes base